jueves, 16 de abril de 2015

¿Qué se esconde detrás de la Educación Prohibida?


“La educación prohibida” es un documental realizado por Germán Doin Campos, un joven cineasta argentino. Este trabajo filmográfico que salió a la luz en 2012 realiza una fuerte crítica a la educación pública en general, por considerarla anticuada, autoritaria y coercitiva. Este filme, el cual fue realizado con licencia Creative Commons –esto implica que cualquier persona puede verla, descargarla, copiarla o reeditarla sin ningún tipo de restricción- tuvo un impacto considerable en las redes sociales, ya que sobrepasó las 4 millones de reproducciones en YouTube y tuvo más de un millón de descargas. Además de ello, los recursos económicos para su realización fueron recaudados bajo el concepto del crowdfunding (financiación colectiva), de la cual se obtuvieron 60 mil dólares (El Clarín, 2014).

El presente ensayo tiene por objeto realizar un análisis crítico de los postulados que el director –joven formado durante quince años dentro del sistema educativo privado (2014)- realiza sobre la educación pública, así como de las alternativas pedagógicas que propone para mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje. De igual manera se pretende enmarcar dentro del contexto social, la aparición de este documental; ello con la intención de dar luz sobre la intencionalidad política del mismo, la cual si bien es cierto no se expresa de manera explícita a lo largo del filme, esto no quiere decir que no exista.

Como punto de partida, es necesario mencionar que un trabajo que se realiza con un rigor metodológico y que pretende construir un periodismo objetivo con cierto grado de legitimidad, debe abordar, al momento de escudriñar sobre algún tema, posturas contrastantes y opiniones diversas sobre el asunto a tratar; es decir, es menester contar con lo que Luciana Vázquez llama “contraposición dialéctica y ética” (20014). Siendo así, es posible afirmar que el primer gran desacierto de “La educación prohibida” radica precisamente en presentar una visión parcial sobre el sistema de educación pública argentino; ya que durante las más de dos horas de duración del filme, únicamente se da voz  a la visión de un grupo de especialistas de la educación que llevan a cabo métodos de pedagogía alternativa dentro de centros escolares privados que –a juzgar por las imágenes de las instalaciones que se alcanzan a apreciar en la película- son de costos bastante considerables.

Es dentro de este contexto de parcialidad y subjetividad en donde el director cuestiona absolutamente todo lo relacionado con lo que él mismo define como “educación tradicional” -eufemismo utilizado para referirse al sistema de educación pública-; desde su obligatoriedad hasta la división por grados escolares. Pero la falta de rigor ético y periodístico no se reduce únicamente a la exclusión absoluta de la opinión de profesores adscritos al sistema público de enseñanza, sino también a la de los alumnos mismos; situación que resulta por demás incongruente si el filme pretende visualizar a los educandos -que son la materia prima de los procesos de enseñanza-aprendizaje- como seres autónomos y reflexivos, capaces de expresar opiniones e ideas.

Otras de las grandes debilidades de “La educación prohibida” –además del formato fílmico que maneja, el cual es abrumadoramente aburrido debido a su monotonía- son las propuestas de transformación que se presentan frente al innegable anacronismo del sistema educativo estatal. Es decir, intentan transformar los procesos de enseñanza-aprendizaje a través de propuestas teóricas de principios del siglo XX (María Montessori, Olga Cossettini, etc. [2014]) que si bien, en su momento fueron completamente revolucionarias y sentaron las bases de la pedagogía moderna, es innegable que en la actualidad han sido rebasadas por el contexto sociocultural dentro del cual nos desenvolvemos. Resulta poco convincente plantear que es posible subsanar la crisis de la educación pública de América latina con propuestas epistemológicas europeas del principios y mediados del siglo pasado. Esto demuestra claramente que el joven Doin Campos no es precisamente un especialista en el tema de la educación.

Por si todo lo mencionado anteriormente fuera poco, el documental padece de otra gran debilidad, la cual consiste en presentar escenas caricaturescas que no retratan en lo absoluto la realidad del desgastado sistema estatal de educación, al cual, dicho sea de paso, se le concibe como un ente “supranacional” (Di Pietro, 2014) que funciona de igual forma en América Latina que en Europa o Estados Unidos. Siendo así, “La educación prohibida” construye imágenes estereotipadas de los profesores –personajes oscuros y hoscos que se muestran insensibles ante los educandos- y de los educandos mismos, los cuales aparecen atados a las sillas del salón de clases como un ejemplo metafórico de lo que implica el adoctrinamiento ejercido por los centros escolares. En este sentido, el documental se reproduce dentro de un gran desacierto epistemológico y conceptual, puesto que concibe la educación como un espacio carente de “lugares de lucha, contradicción y resistencias [lo cual es falso si se toma en cuenta que] Ni maestros ni estudiantes son sujetos pasivos determinados a actuar mecánicamente como opresores y sometidos (2014)”. Por el contrario, tanto unos como otros, están desempeñando un papel que se transforma constantemente debido al dinamismo de la sociedad en la que se desenvuelven.

Es así como este trabajo fílmico que se dispone a criticar absolutamente todo lo que sucede dentro del sistema de educación pública, dificulta enormemente la realización de un diagnóstico certero y objetivo que nos permita saber cuáles son los aspectos que realmente no funcionan para ser modificados y cuales si deben mantenerse y por tanto fortalecerse y replicarse. Es en este punto donde el análisis del contexto político adquiere una enorme relevancia, más aun si tomamos en cuenta los procesos que se están viviendo en varios países de Latinoamérica tales como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Uruguay, en los que el Estado ha retomado su papel de garante de muchos de los derechos humanos que se vieron afectados durante el embate neoliberal que comenzó en toda la región, luego del golpe de estado perpetrado en Chile durante el año de 1973.

Como es bien sabido, diversos órganos financieros tales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio se han manifestado abiertamente en contra de los procesos de estatización en sectores fundamentales para la sociedad tales como la educación o la salud, y constantemente han buscado imponer sistemas de enseñanza que respondan a las necesidades del mercado local y global, buscando con ello la formación de obreros especializados en las universidades públicas y de dirigentes empresariales en las escuela privadas. Ante este panorama, es inevitable preguntarse si “La educación prohibida” no tiene como trasfondo el desmantelamiento de la educación pública, la cual por cierto, en México es casi una realidad.

Dicho lo anterior, es menester afirmar que resulta delicado y pernicioso el cuestionar la obligatoriedad de la educación, porque al hacerlo, se está cuestionando, implícitamente, la rectoría que el Estado tiene de esta, y por tanto, la posibilidad de que poblaciones marginales puedan acceder el beneficio de ella; más aún cuando existen muchos especialistas en el tema que coinciden con el hecho de que la educación posee un carácter transformador y que por tanto esta debe ser considerada como un derecho inalienable. Si bien es cierto que –esto debido a la profunda crisis del sistema económico actual- el viejo paradigma que afirmaba que mediante el acceso a la educación se aseguraba el ascenso en la escala social ha quedado rebasado, es innegable el poder transformador que la educación continua ejerciendo no sólo en el individuo que asiste a un centro escolar, sino también en su entorno inmediato (familia, amigos, vecinos, etc.). Por lo tanto, el cuestionar la obligatoriedad de la educación no pasa por un tema de libertades humanas, sino de enraizamiento de desigualdades sociales.
  
A lo largo del este ensayo se han presentado una serie de críticas al documental “La educación prohibida”, el cual se considera que es un trabajo periodístico poco serio debido a la parcialidad de sus argumentos, los cuales son claramente excluyentes,  pues silencia la voz de actores diversos con posturas divergentes a las del director del filme, así como la opinión de los estudiantes mismos, los cuales son excluidos por completo del documental. Por otra parte, la imagen que se construye de la educación pública está basada en imágenes y situaciones irreales que no obedecen a las dinámicas que se desarrollan tanto al interior de las aulas como en la escuela en general. Esto lleva de manera no circunstancial a plantear cuestionamientos que se adscriben al ámbito político y que pueden sugerir que tras el “La educación prohibida” se encuentra el embate prohibido –prohibido desde el punto de vista cultural, económico, político y social- de la privatización de la educación pública.

 BIBLIOGRAFÍA

· “«La educación prohibida»: un film argentino que critica la escuela ya es un furor mundial” en El Clarín. www.clarin.com/educacion/edeucacion-prohibida_0_801519889.html. 29 de octubre del 2012.
· Vázquez, Luciana. “Detrás de la educación prohibida”, en La nación.  www.lanacion.com.ar/m1/1524276-detras-de-la-educacion-prohibida 09 de noviembre del 2012. 

·                    www.educacionprohibida.com (2014).

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